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martes, 15 de mayo de 2007

Carta abierta de una Madre al Presidente de la República

Me hicieron llegar para subirla a este espacio, la carta abierta que le enviara la madre del piloto de la Fuerza Aérea Argentina fallecido en el accidente del 1ro de Mayo pasado, en Tandil. S.U.
"Soy Susana, madre del Primer Teniente Marcos Alberto Peretti, cuyo fallecimiento se produjo el primero de mayo del 2007 en la base aérea de Tandil. Quiero expresarle a usted mis sentimientos que desde lo ocurrido no puedo detener y contarle que mi hijo comenzó con la idea de ingresar a la Fuerza Aérea mientras estaba en cuarto año de su escuela secundaria. En mi caso soy profesora de Historia, me opuse tenazmente a ello por enseñar en los cursos a mi cargo la etapa del proceso, pero ganó su vocación y entonces me dediqué a monitorear desde afuera su enseñanza y con orgullo puedo decirle que estos profesionales de ahora no tienen nada que ver con los anteriores. Mi hijo fue educado en la Fuerza Aérea con respeto hacia los derechos humanos, con gran amor a su Patria, a su familia, hacia sus compañeros tanto civiles como militares. Yo ya perdí a mi hijo, motiva mi carta la tristeza de ver a sus compañeros jóvenes, casados, con hijos, con profundo amor a su profesión y temo por sus vidas debido a la antigüedad del material aéreo que utilizan. Esto es ajeno a lo que el peritaje del accidente de mi hijo determine, ya que a esta altura sólo importa cuidar la vida de los demás y es indiscutible que el equipamiento es precario. Le solicito a usted señor Presidente que como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas destine el presupuesto suficiente a las mismas, sé que hace más de 25 años que le han ido retaceando el mismo. ¿No sería hora de revertir la situación? ¿Sirve a un país Fuerzas Armadas obsoletas o da lo mismo no tenerlas? En sus discursos advierto un manifiesto rencor hacia ellas, sólo puedo decirle desde mi humilde lugar que ya concluyó la etapa del Proceso, éstas son generaciones nuevas y no olvide que el mundo se construye con amor y respeto y no con odio. En estos días de mucha reflexión y dolor recordé que en mis clases de Formación Ética y Ciudadana enseñé siempre que uno de los pilares de la democracia es el respeto hacia los derechos humanos. Comparto con usted su preocupación por las víctimas todas de la etapa que se extiende desde 1976 a 1983. Le pregunto señor Presidente: los derechos humanos ¿son para todos los ciudadanos o no entran en ese concepto los jóvenes que hacen del amor a su Patria su profesión?. Siento que en esta democracia se ha perdido el derecho a la seguridad, a la educación, a la salud y al disenso. Quiero aclararle que no pertenezco a ningún partido político. He votado siempre al candidato de acuerdo a sus proyectos e ideales. Deseo de corazón que usted no tenga que jamás vivir la pérdida de un hijo y que Dios ilumine su accionar. Le saluda con mucho respeto Susana Vietti de Peretti."

martes, 1 de mayo de 2007

A 25 años del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea Argentina

Durante los años transcurridos desde la Guerra de Malvinas, mucho se ha hablado sobre la actuación de las fuerzas argentinas en general y de la Fuerza Aérea en particular, quizás no se ha dimensionado cabalmente el esfuerzo y la eficacia puestos en la contienda.

La Fuerza Aérea Argentina (FAA) desconocía la intención del gobierno nacional de retomar las islas hasta pocos días antes de concretarse; recién el 26 de Marzo de 1982 el Jefe de Estado Mayor de la FAA impone a sus colaboradores inmediatos de dicha intención.

Trabajando contra reloj, decide trasladar a Comodoro Rivadavia al Brigadier Ernesto Crespo con la orden de organizar y conducir la recientemente creada Fuerza Aérea Sur (FAS), carecían de planes, elementos de comunicaciones, desconocían la situación general a la que debían enfrentar. Debía organizar rápidamente su fuerza para combatir a un enemigo de notable superioridad, en un escenario aeronaval, que no es el escenario natural de la FAA; sino de la Armada.

Así, la FAS debió imponerse de las posibilidades del enemigo, realizar la adaptación de sus pilotos a las técnicas de ataque a buques, poner a punto sus armas e ir superando constantemente las frecuentes limitaciones que se presentaban; todo ello en menos de 30 días….. Fueron consultados fuentes de información de EEUU, Israel, diversos países de la OTAN y del Pacto de Varsovia, se analizaron las técnicas de bombardeo en picada de la Segunda Guerra Mundial, sin llegar a conclusiones enteramente satisfactorias para resolver el problema presente, el ataque a los modernos buques misilísticos. En prácticas de ataque a las naves de la Armada Argentina, los resultados eran igualmente lúgubres, si bien se empezó a vislumbrar la idea de que volando al máximo de velocidad y mínimo de altura, los buques no tendrían tiempo de reacción suficiente para responder utilizando sus armas.

Del análisis de las capacidades británicas surgió la necesidad de emplear un método no utilizado hasta el momento, la historia es testigo fiel de los logros obtenidos por él.

Otros análisis arrojaron la conclusión de que no se podrían efectuar combates con los aviones Harrier Británicos a baja altura, sobre las islas, porque el mayor consumo de combustible que requería esta alternativa les impediría regresar a sus bases en el continente. Esta distancia a las islas limitaba a nuestros Mirage a contar con sólo unos diez minutos de permanencia sobre el archipiélago austral. Esta contingencia llevaría también a no poder otorgar cobertura aérea a los aviones propios que se hicieran presentes en la zona para atacar los objetivos Británicos (buques, y eventualmente posiciones terrestres). Los aviones que se enviaron con esa misión de cobertura lo hacían sólo con la intención de atraer hacia si los aviones enemigos y producir confusión en los operadores de radar enemigos.

El 1ro de Mayo.

El comandante del grupo de batalla británico, Almirante Woodward tenía la orden de iniciar acciones bélicas sobre las islas intentando lograr ese mismo día la rendición de las fuerzas argentinas; para ello sus objetivos para ese día eran destruir los aeródromos argentinos en las islas, neutralizar los probables ataques de la aviación argentina y lograr la superioridad aérea local, consolidar una pequeña cabecera de playa, en las proximidades de Puerto Argentino, mediante heli-desembarco, e infiltrar elementos de fuerzas especiales, en distintos puntos costeros o isleños, para obtener información del despliegue argentino.

Así, la madrugada de éste día se inicia con un ataque aéreo británico sobre la pista de Puerto Argentino mediante dos bombarderos Vulcan que arrojaron 21 bombas de 1000 libras cada uno; haciendo impacto sobre la pista sólo una de ellas, el resto ocasionaron algunos daños en instalaciones de los alrededores. La FAS infiere que se presentarán nuevamente otros ataques aéreos y navales sobre las islas; despacha a las 6.44 Hs. la primera formación de combate, 2 aviones Mirage-III equipados para el combate aéreo con el indicativo “Fiera” (es un nombre que se utiliza para evitar dar por radio matrículas militares) que arribaron a las islas a las 7.30 Hs y después de algunos minutos debieron regresar por la falta mencionada de combustible, sin avistar enemigos.

M-III "Mirage"

M-V "Dagger"

Más tarde, a las 7.45 despegaron dos aviones M-V “Dagger” desde Río Grande con el indicativo “Toro”, también configurados para el combate aire-aire; quienes se encontraron con dos “Sea Harrier” británicos y debieron suspender el combate por escasez de combustible. A las 8.43 despegó un KC-130 indicativo “Perro” con la finalidad de abastecer en vuelo a los A4B y A4C “Skyhawks” argentinos, que irían despegando a lo largo del día.

A-4B y A-4C “Skyhawk”

25 de Mayo de 1982. Muestra a la seccion "Vulcano" compuesta por el Capitán P. Marcos Carballo y el Teniente Carlos Rinke pertenecientes grupo 5 de Caza y Ataque de la Fuerza Aerea Argentina en aproximacion final de ataque.

Luego fue el turno de los “Topos”, “Osos” y “Pampas” (A-4B y A-4C) en configuración para ataque a objetivos navales y por ende imposibilitados para el combate aéreo. Se fueron repitiendo distintas salidas hasta las 15.45 en que despegaron los “Torno” en misión de ataque naval, contactaron a una formación compuesta por un destructor tipo 42 y dos Fragatas tipo 21; a las que atacaron sin que reaccionaran a tiempo y dejando con fuego a bordo al destructor. Iniciaron los “tornos” el escape hacia el continente mientras el radar de Malvinas les alertaba acerca de la persecución que les estaba brindando, a 20 millas, una pareja de cazas británicos. Entraron aquí en acción los “Fortines” (dos M-V “Dagger”) en misión de cobertura aérea, quienes se dirigieron hacia la pareja de “Harriers” los que optaron por volver a su portaaviones. Desde luego que Gran Bretaña no reconoce que se haya dañado barco alguno ese día, si bien fue avistado posteriormente desde tierra a un destructor británico alejándose de la zona de las islas despidiendo una densa columna de humo negra primero, blanca después; observándose durante la noche una gran explosión en torno a la dirección a la que se dirigió.

Desde luego que éstas no fueron las únicas acciones de la FAS ese día, se concretaron en total 58 salidas, sufriendo la pérdida de 4 aviones, y muriendo 5 oficiales, 7 suboficiales y dos soldados.

El costo que pagó la Fuerza Aérea fue elevado, tanto en vidas humanas como en material, pero a partir de ese día se destruyó el mito de los buques misilísticos “invulnerables”. Un puñado de hombres, con escasos medios, pero con una profunda convicción y amor a su causa, lograría causarle a las fuerzas británicas a lo largo de la contienda daños de tal magnitud que generaron la admiración no sólo del mundo entero, sino también del propio enemigo.